Silencioso, elegante y esquivo, el clarín jilguero habita los bosques húmedos y pino-encino de nuestras montañas.
Su canto melancólico resuena entre quebradas y laderas, recordándonos que la biodiversidad no siempre se muestra, pero siempre se escucha.
En AESMO, protegemos su hábitat porque cada trino es un testimonio de equilibrio, cada vuelo una señal de que el bosque aún respira.
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AESMO en alianza con organizaciones de la sociedad civil, cooperativas, empresas privadas, personas naturales y gobiernos municipales de comunidades indígenas y locales, así como con el apoyo de aliados internacionales, trabaja por la conservación de más de 53,000 hectáreas de la Región Trifinio Honduras, habiendo adquirido más de 2,400 hectáreas destinadas a la conservación del agua, biodiversidad y suelo, a largo plazo.
Estas tierras pertenecen a las comunidades indígenas y locales, quienes deciden y gestionan, de forma democrática su uso, conservación y protección, asegurando que los recursos naturales se mantengan para el beneficio de la presente y futuras generaciones.













